Hoteles en Nueva
Orleans

En esta
ciudad cualquier cosa es digna de festejo: el día de San Patricio
(17 de Marzo), el día de San José, el Festival de la Herencia Negra,
el Festival del French Quarter, el Festival de Jazz... Pero la reina
de las fiestas es el Mardi Gras, Martes Graso anterior a la
Cuaresma, que se realiza durante Febrero: un carnaval a la europea,
con desfiles, cantos, bailes y bandas bullangueras disfrazadas que
salen a la calle a mezclarse entre los paseantes para llenarlos de
papel picado y collares multicolores.
Nueva Orleans nació como colonia francesa, fundada en 1718 por el
navegante Jean Baptiste el Moyne y nombrada así en honor al duque de
Orleans. Planificada según los poblados europeos de la época (una
cuadrícula en cuyo centro se ubica una plaza con su respectivo
parque), en sus primeros tiempos la ciudad era constantemente
acosada por huracanes, inundaciones e indios hostiles. Más tarde
Nueva Orleans fue española y luego de volver a manos francesas,
Napoleón Bonaparte la vendió a los Estados Unidos por 15 millones de
dólares.
De la mano del desarrollo, con la llegada de los barcos a vapor y
gracias al floreciente mercado de algodón y tabaco, la ciudad
ubicada a orillas del gran río Mississippi se convirtió rápidamente
en la cuarta ciudad más grande de los Estados Unidos y la segunda
más rica después de Nueva York. El prolífico puerto se caracteriza,
hasta el día de hoy, por el gran tráfico naviero en el río que pasa
por el sur y los modernos muelles llenos de restaurantes
especializados en pescado junto al lago Pontchartrain, al norte.
La zona más filmada de Nueva Orleans es el barrio francés,
conocido como French Quarter o Vieux Carré. Cuando la veas vas a
tener un sentimiento de dejá vu (ya visto), porque apareció en
muchas películas gracias a su toque especial. Tiene una superficie
de 90 manzanas y está delimitada por la calle Canal -amplio bulevar
que en otros tiempos servía como terreno neutral para separar a los
siempre beligerantes nativos creoles de los inmigrantes-, la Avenida
Esplanade, la calle Rampart y el mismo río Mississippi.
La calle más famosa de este barrio es Bourbon Street,
inconfundible con sus balcones de hierro forjado. El barrio tiene
cinco mil habitantes que disfrutan de diversión corrida las 24
horas, ya que Nueva Orleans y Las Vegas son las únicas ciudades de
los Estados Unidos sin horas fijadas para el cierre de
establecimientos comerciales. De sus cerca de tres mil bares y pubs
escapan melodías jazzeras tradicionales, así como ragtime,
honky-tonk, rythm'n blues, música country y rock. Sus famosísimos
bares sirvieron de escenario a músicos de la talla de Louis
Armstrong, Sydney Bechet, Mahalia Jackson, "Fats" Domino, Ellis
Marsalis y sus talentosos hijos Wynton y Bradford, repetidos
ganadores de premios Grammy. El Heritage Square, el Preservation
Hall y la legendaria Storyville son algunos de los lugares que te
regalan la música tradicional que nació de los cantos africanos que
interpretaban los esclavos negros en la Congo Square, predio aún en
pie y lleno de música.
La ciudad conserva 700 iglesias distintas y esconde cementerios
detrás de sus restaurantes. Sorprende la construcción colonial del
antiguo Convento de las Ursulinas, en la calle Chartres, tres
cuadras al sur de la Bourbon. La Catedral de Saint Luis se alza
enfrente de la céntrica Plaza Jackson, donde siempre hay artistas
callejeros. |